La puerta principal siempre debe de estar cerrada. Aún cuando salga usted por un mometo, ciérrela. La puerta no se abre a ningún extraño. Nunca deje recados escritos tales como "regreso en media hora".
La puerta principal siempre debe de estar cerrada. Aún cuando salga usted por un mometo, ciérrela. La puerta no se abre a ningún extraño. Nunca deje recados escritos tales como "regreso en media hora".
Si llaman a la puerta cerciórese de quién es la persona a la que le va a abrir. Mucha gente, cuando pregunta "¿Quién es?", recibe la respuesta "Yo" o simplemente el silbido acostumbrado de la familia, e inmediatamente abre. Cerciórese bien de quién es ese "Yo" o la persona que silba. Utilice adecuadamente el interfono o video-portero.
Si usted vive solo o se encuentra solo, nunca lo manifieste ante los extraños o a quien llame a su puerta. Si tocan a la puerta, y usted está solo, acérquese a ella y, antes de iniciar el diálogo con el visitante, grite: "¡Yo abro!". Asómese por la mirilla y pregunte "¿Quién es?". Si su casa es de dos pisos, asómese por la ventana de arriba. Idealmente utilice el interfono.
Jamás le abra la puerta a personas que ofrezcan servicios o productos tales como: encuestas, revisiones de teléfonos, medidores de agua, gas o atención de fugas, suscripciones gratuitas, ni a vendedores que usted no haya citado con aterioridad; si recibe proveedores, exija antes de abrir su identificación o acreditación correspondiente. Tenga cuidado con la llegada de mensajería, paquetes, regalos o arreglos florales inesperados, y antes de recibir el envío cerciórese bien de conocer al remitente.
Por la noche, antes de dormir, verifique que las puertas y ventanas estén bien cerradas. Ponga especial atención en los accesos que estén cerca de bardas, que pueden ser saltadas con facilidad. Deje afuera una luz encendida.
Establezca códigos o claves con sus familiares. En la actualidad los ladrones pueden llegar a la casa de sus víctimas acompañándolas. En ese caso, la siguiente clave puede serle útil. Ejemplo: usted es Lorena y un familiar suyo, llamado Antonio, es interceptado por un ladrón en la calle y lo obliga a acudir a la casa de usted. Llegan y llaman a la puerta (en ese momento toca con una clave distinta de la de siempre), usted pregunta: "¿Quién es? y él le contesta: "¡Abre Pilar, soy yo, Antonio!". (Pilar no existe, es la clave de que algo anda mal). Usted puede responder: "En un momento te abro, no encuentro las llaves". Apresúrese y llame a la policía. Si no hay más remedio y el ladrón se manifiesta abiertamente ante usted, amenazando a su familiar, abra la puerta, no sin antes haber hecho la llamada de auxilio.
Antes de salir de su hogar, verifique lo que está ocurriendo afuera, observe si alguien se encuentra merodeando. Salga rápido y con las llaves en la mano para cerrar su casa y, si es el caso, abrir y abordar su vehículo.
Al llegar a su hogar, lleve sus llaves en la mano; si alguien lo sigue, continúe caminando de frente, y diríjase a un lugar público; sólo hasta estar seguro, regrese a su casa. Revise antes de entrar que no esté roto ningún vidrio o que haya huellas de violación en las puertas; si observa algo raro, no entre, llame a la policía y espere su llegada: el ladrón puede estar adentro.
Si sale de vacaciones, asegúrese de dejar bien cortado el pasto y las plantas, además de comprometer a alguien a que le recoja la correspondencia y el periódico. Evitará así dejar signos inequívocos de que la casa está deshabitada.
Instale un identificador de llamadas. Al contestar el teléfono, no proporcione datos personales a quien llama. Conteste simplemente "¿Bueno?", en lugar de "Casa de la familia Martínez", ya que podría usted estar dando pistas al delincuente para que entreteja una extorsión en su contra. Es su derecho saber primero quién llama y con quién quiere hablar. Jamás proporcione datos acerca de sus tarjetas de crédito. En la contestadora telefónica, nunca ponga de manifiesto que nadie está en casa, ni el nombre de la familia, ni qué otro teléfono tiene.
Guarde las llaves en un lugar seguro. No las deje cerca de la entrada, ni escondidas debajo del tapete o en la maceta ya que pueden ser fácilmente robadas. Jamás las confíe a algún extraño ni tampoco a los vecinos. si alguien pierde las llaves, ordene cambiar la combinación de la cerradura inmediatamente. Si saca duplicados, esté presente en todo momento. No lleve las llaves de la casa junto con las de su vehículo, ni en bolsas o portafolios con documentos que indiquen su dirección.
Haga un inventario fotográfico de sus pertenencias, anote la marca y número de serie a fin de que, en caso de robo, usted pueda determinar su monto y márquelas o rotúlelas con su RFC para que, si son recuperadas, puedan identificarse como suyas.
Mantenga buenas relaciones con sus vecinos, conózcalos, para que así puedan cuidarse unos a otros; acuerden todos reportar a las autoridades, de modo inmediato, a cualquier sujeto que presente conducta sospechosa, vehículos abandonados en su calle, así como cualquier anomalía o emergencia en la casa de algún vecino. Establezca su programa de seguridad vecinal. No haga alarde de su situación económica, ni de su entorno laboral, social o familiar.
Denuncie ante la policía si escucha gritos de auxilio o disparos de arma de fuego. Reporte si en la casa de algún vecino se escucha música a todo volumen durante prácticamente todo el día, ya que existe la posibilidad de que en ese lugar mantengan a alguien secuestrado y el ruido sea para evitar que la persona pida ayuda. Asimismo, alerte a los vecinos o a la policía, si detecta la presencia de trabajadores uniformados de la compañía de luz, teléfonos, gas o cualquier otro proveedor, que llegue a su cuadra a "trabajar", en vehículos no oficiales, pues podría tratarse de delincuentes disfrazados.
Si decide vender algo y pone un anuncio en el periódico, preferentemente no muestre el producto en su hogar. Establezca la cita en algún otro sitio; si no tiene opción, cite a la gente cuando usted esté acompañado.
Si organiza fiestas multitudinarias, guarde en sus vitrinas sus objetos pequeños ya que pueden fácilmente desaparecer. Controle el acceso en la puerta y no permita la entrada a quien no está plenamente identificado por los anfitriones. Tome fotografías de todos los asistentes en aras de la amabilidad, dando como razón la alegría de la propia fiesta, de esta manera, además del recuerdo, usted contará con el recuento preciso de las personas que visitaron su hogar.
Una buena costumbre que observamos día tras día, es la de barrer nuestra banqueta. Sin embargo, al hacerlo, todos tenemos el mal hábito de dejar invariablemente la reja y la puerta abiertas. ¡Ciérrelas!, para que en caso de que llegue hasta su puerta un auto sospechoso, o súbitamente aparezcan desconocidos en torno suyo, pueda usted correr hacia otro lado, y su casa permanezca cerrada. Establezca políticas de seguridad para las tareas necesarias en el exterior de su casa e instruya a sus empleados respecto de ellas.