Fuente: El Sol de Cuernavaca
http://www.oem.com.mx/elsoldecuernavaca/notas/n3434852.htm
Erradicar la violencia y la delincuencia de nuestro destino es el objetivo de este Diálogo por Morelos, afirmó la investigadora Herlinda González Zozaya. En el mismo tono, de elevar la voz para criticar y proponer, se pronunció la actriz Lilia Aragón, quien consideró que si logramos erradicar la impunidad, Morelos tendrá un futuro más promisorio.
En la primera jornada del Diálogo por Morelos, en la inauguración, la reconocida académica Herlinda González destacó la importancia de escuchar y ser escuchados.
"No venimos de acarreados, exigimos respeto y no vernos como rivales. No para descalificar a quien piensa diferente. Estamos aquí para erradicar la violencia y la delincuencia de nuestro destino, para ejercer nuestra ciudadanía a través de la crítica y la reflexión", señaló en su mensaje.
La investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM señaló que la sociedad de Morelos está ante la oportunidad histórica de exigirle al gobernante el cumplimiento de sus compromisos.
Entrevistada por este reportero, la actriz Lilia Aragón, nativa de Cuautla y residente de Cuernavaca, expresó que decidió acudir a las mesas del diálogo para exigir "fin a la impunidad", al advertir que mientras no se erradique esa práctica, difícilmente se podrán recuperar los niveles de seguridad que estamos anhelando.
Organizaciones civiles no gubernamentales también estuvieron presentes en este primer día de diálogo.
"No se trata sólo de subrayar que está mal, sino darnos cuenta de que la responsabilidad de mejorar es de todos", subrayó Orlando Camacho Nacenta, director general de la Fundación México SOS y uno de los cuatro panelistas que participaron en la Mesa Plenaria de Seguridad y Participación Ciudadana.
A él se unió Ernesto López Portillo, director del Instituto para la Democracia A. C (Insyde), quien mencionó que no se sale de dificultades mayores sin acciones colectivas y sin la reconstrucción de la confianza de los ciudadanos en sus gobernantes y en las propias instituciones.