Extorsiones sin respuesta

Extorsiones sin respuesta

​Fuente: El Universal

http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2013/06/64992.php

El problema se extiende ya en todos los rincones de la

actividad productiva en zonas del país como Michoacán y no sólo contra las grandes empresas. Padecen extorsión cortadores y productores agrícolas, tortilleros, carniceros. Los testimonios han incluido más recientemente incluso a habitantes de casas, a quienes les cobran según el tamaño de sus viviendas.

Aunque el flagelo pueda no ser visible en todo el país, sí afecta a todos directa o indirectamente ya sea en el ámbito de la seguridad o en el económico. Apenas hace dos semanas la Cámara de Comercio de Estados Unidos reportó que las extorsiones a instalaciones de empresas de ese país en México se incrementaron 100% en el último año, lo cual incidió en un éxodo de inversiones que de haberse quedado habrían generado empleos y oportunidades.

El reportaje sobre el asedio a negocios y personas, que publica hoy este diario, pone el foco en los llamados “Caballeros Templarios”, al igual que el cártel del cual se escindieron: la “Familia Michoacana”. Son casos emblemáticos porque se trata de grupos que buscan la aprobación social. Dicen proteger a sus comunidades de otros cárteles y fungen como benefactores de ciertas localidades; pagan fiestas y realizan obras.

En realidad son criminales que usan cualquier medio para llenar su apetito de dinero, pero para cumplir con ese objetivo les resulta fundamental que la sociedad permanezca callada, ya sea por la vía de la complicidad o de la amenaza.

En aquellos lugares donde los criminales han tenido éxito en silenciar a la población las consecuencias son peores con el tiempo. La impunidad se convierte en un incentivo para que otros extorsionen. Se multiplican así las organizaciones e individuos que se aprovechan del miedo a la denuncia.

Por desgracia el temor está justificado. Un ejemplo ocurrió en abril pasado, cuando una docena de limoneros fueron asesinados en Michoacán mientras viajaban de regreso de reunirse con el gobierno estatal y a pesar de que eran supuestamente escoltados por la Policía Federal. Con esa noticia en mente, ¿quién más va a tener el ánimo de denunciar?

Ganar la confianza de la población es un pendiente de los gobiernos federal y locales hoy. Es imposible que una corporación policiaca tenga éxito en prevenir el delito en tanto no exista la denuncia. Confianza en la autoridad, ese es el gran reto.