11 October 2012-0
Señor Presidente de la República, licenciado Felipe Calderón Hinojosa; maestra Sara Irene Herrerías Guerra, Procuradora Social de Atención a Víctimas de Delitos.
Doctor Alejandro Poiré Romero, Secretario de Gobernación; ciudadana Ana Areli Aguilar Morales, invitada especial; señora Isabel Miranda de Wallace, Presidenta de Alto al Secuestro.
Doctora María Elena Morera Mitre, Presidenta de Causa en Común; licenciado José Óscar Vega Marín, Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional Seguridad Pública; maestro Alejandro Ramos Flores, Subprocurador Jurídico de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la República.
Excelentísimo señor Earl Anthony Wayne, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Estados Unidos en México; Ingeniero Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública; doctor Jesús Rodríguez Almeida, Procurador General de Justicia del Distrito Federal.
Varios años han pasado desde que la vida me arrojó a luchar decididamente por un tema en particular y muy puntual: Un país más seguro y más justo.
En este tiempo, muchas cosas han cambiado, otras siguen igual. Sin embargo, nuestra posición desde México SOS, es empujar para que sí sucedan las cosas e impulsar a las que necesiten mejoras sustanciales.
PROVÍCTIMA es un claro ejemplo de lo que se ha hecho bien, perfectible como todas las instituciones, pero su sola existencia marca, de entrada, un antes y un después en la historia de las víctimas del delito en nuestro país.
La creación de PROVÍCTIMA es un blindaje a la posible doble, triple o múltiple victimización, que enfrentan quienes, además de haber sufrido la afectación de su patrimonio o la pérdida de un ser querido, tienen que encarar la indiferencia o, incluso, la negligencia de las autoridades.
El hecho de reunir en una sola institución la atención de abogados, médicos, psicólogos y otras especialidades necesarias para arropar y resolver los casos que se presentan, ya es un logro por sí mismo.
Porque el peregrinar ciudadano de ir por todos lados buscando diferentes apoyos, es un verdadero calvario. Ahí, se evidencia la múltiple victimización, no sólo a nivel emocional, que ya es trágico, sino a nivel económico, también.
Cuánto hay que pagar a cuántas personas, transportes y un largo y desgastante etcétera, etcétera, etcétera.
Por ello, es una obligación ética continuar con esta institución que tanto esfuerzo ha costado instalarla y que tanto bien ha hecho a los ciudadanos en el corto tiempo que tiene funcionando.
Que tiene fallas. Seguramente.
Propongamos y hagamos, mejoremos con soluciones. Los ciudadanos nos debemos educar para evitar las quejas estériles que no conducen a nada y que simplemente nos hacen perder tiempo, que en el caso que nos ocupa, es vital por tratarse de seres humanos.
Acostumbrémonos al sí, al cómo sí hacemos las cosas, al cómo sí construimos propuestas viables, al cómo sí avanzamos en nuestra Nación.
Recibir más de 10 mil llamadas de todo el territorio nacional no es cosa menor, no es un asunto solamente numérico que, sin duda, es notable. Lo más relevante es que ese número representa a 10 mil personas, 10 mil familias que encontraron a alguien que los escuche y les brinde opciones de solución a su problemática específica.
En PROVÍCTIMA no encauzamos a las víctimas. En PROVÍCTIMA las acompañamos. Así, usted nos lo pidió, señor Presidente.
No es trivial que se han procurado más de 75 mil servicios jurídicos, médicos, psicológicos, asistencia social y seguimiento, mano a mano, a víctimas directas o indirectas de delitos, así como a los familiares de personas desaparecidas o no localizadas.
Celebro que el Estado mexicano no se ha quedado en promesas, y ha mirado a las víctimas no únicamente en los discursos, sino con hechos concretos. Los ciudadanos exigimos eso en su tiempo y no quedó en demagogia.
Es una realidad irrefutable la gran labor que se hace hoy en beneficio de las víctimas. Sin embargo, nos vemos envueltos en una encrucijada, que, más bien, ya es un forcejeo político y no un tema legislativo.
Lo lógico en una sociedad responsable es lograr una ley que cumpla su cometido, y no lo contrario, que es sacar una ley que sin importar que no opere, sólo se encargue de cumplir con ciertas demandas sociales, esto es completamente irresponsable.
Los compromisos se deben desempeñar a cabalidad, y eso significa cumplir con el diseño de una ley que realmente sirva a las víctimas. Sería inmoral y cínico simplemente aprobar una ley a sabiendas que es inoperante, sólo por salir del paso.
Es importante decir, y decirlo fuerte y claro, que la necesidad urgente de actuar va por delante de las discusiones, las cuales no conducen a nada. Hoy, las víctimas están atendidas con ley o sin ley.
Hoy, celebramos el primer aniversario de trabajar juntos, Estado y ciudadanía, para cumplir con esa deuda que tenemos los mexicanos con aquellos que, lamentablemente, hemos padecido de la delincuencia.
En PROVÍCTIMA se construyó una mesa de trabajo en la que colabora el Gabinete de Seguridad con la Procuradora de PROVÍCTIMA; su equipo de funcionarios y la ciudadanía interesada en colaborar para alcanzar el objetivo de cumplir con este compromiso.
Me consta que la invitación a participar se ha hecho extensiva a muchas organizaciones sociales más, muchas más de los que aquí, hoy estamos.
Los que estamos en PROVÍCTIMA lo hacemos con el compromiso de sumar esfuerzos y ayudar para que la institución cumpla su cometido. Lo hacemos por vocación de servir y sin buscar beneficio personal. Sentimos una obligación para con nuestros conciudadanos.
Estoy seguro de que este compromiso adquirido perdurará para seguir sirviendo y apoyando a los que nos necesiten.
Señor Presidente:
Reconozco en usted el ánimo de cumplir la palabra empeñada. De igual forma, reconozco el compromiso y la ayuda brindada por su Gabinete de Seguridad para apoyar, en todo momento, al equipo de profesionales que integran PROVÍCTIMA.
Muchas gracias. Nos han llevado, acompañado y nos han recibido con las víctimas, y eso tiene un valor que debemos de agradecer.
Hago votos porque nuestro Consejo se vea enriquecido por más miembros de la sociedad civil, de los diferentes movimientos que existen a favor de la seguridad y la justicia en nuestro país.
Es momento de unirnos. No es momento de diferentes ideologías y diferentes pensamientos. Tenemos que trabajar por México.
En esta labor y vocación por servir, hay un común denominador más importante que cualquier ideología, y éste, es atender con urgencia a tantos seres humanos que necesitan una respuesta.
Hoy, estamos aquí reunidos por el primer año de la institución. Hoy, hace un año PROVÍCTIMA nace de cero. No fue fácil el arranque en donde, por un lado, muchas víctimas tocaron nuestras puertas y la institución, a pasos acelerados, atendiendo y, la vez, constituyéndose.
Un año de experiencia nos une y nos tiene aquí, reunidos. Una idea que apenas nació y nos hizo hermanos del mismo dolor de las personas que aquí atendimos.
Hoy, los que trabajamos en PROVÍCTIMA, nos une un común denominador y es trabajar sin descanso por los demás. Es la atención a tantos y tantos que hoy sufren, que hoy necesitan una respuesta, un apoyo solidario del Estado mexicano en su totalidad y de los ciudadanos que en el activismo social, ya sea por vocación o por una lamentable circunstancia, somos solidarios, identificándonos sin importar doctrinas, clases sociales, estudios o posiciones económicas.
Como seres humanos que somos, unos con una gran generosidad y vocación de servicio a los demás y otros muchos, también, que hemos sido desposeídos de nuestros seres queridos, aquí estamos por México y por las víctimas.
Muchas gracias.