Muy buenas tardes
Señor Presidente de la República, Licenciado Felipe Calderón Hinojosa
Queridos compañeros de Províctima.
Estimados Miembros del Consejo.
Varios años han pasado desde que la vida me arrojó a luchar decididamente por un tema en particular y muy puntual: un país más seguro y más justo.
En este tiempo muchas cosas han cambiado, otras siguen igual, sin embargo nuestra posición desde México SOS es empujar para que –SÍ- sucedan las cosas e impulsar a las que necesiten mejoras sustanciales.
Províctima es un claro ejemplo de lo que se ha hecho bien, perfectible como todas las instituciones, pero su sola existencia marca de entrada, un antes y un después en la historia de las víctimas del delito en nuestro país.
La creación de Províctima es un blindaje a la posible doble, triple o múltiple victimización que enfrentan quienes además de haber sufrido la afectación de su patrimonio o la pérdida de algún ser querido, tienen que encarar la indiferencia o incluso la negligencia de las autoridades.
El hecho de reunir en una sola institución la atención de abogados, médicos, psicólogos y otras especialidades necesarias para arropar y resolver los casos que se presentan, ya es un logro por sí mismo.
Porque el peregrinar ciudadano de ir por todos lados buscando diferentes apoyos, es un verdadero calvario. Ahí se evidencia la múltiple victimización; no sólo a nivel emocional, que ya es trágico; sino a nivel económico también, cuánto hay que pagar a cuántas personas, transportes y un largo y desgastante etcétera, etcétera y etcétera.
Por ello es una obligación ética continuar con esta institución que tanto esfuerzo ha costado instalarla y que tanto bien ha hecho a los ciudadanos en el corto tiempo que tiene funcionando. ¿Que tiene fallas? ¡Seguramente! ¡Propongamos soluciones!
Los ciudadanos nos debemos educar para evitar las quejas estériles, que no conducen a nada y que simplemente nos hacen perder tiempo, que en el caso que nos ocupa es vital por tratarse de seres humanos.
Acostumbrémonos al -SÍ-, al cómo -SÍ- hacemos las cosas, al cómo -SÍ -construimos propuestas viables, al cómo -SÍ- avanzamos en nuestra Nación.
Recibir más de 10,000 llamadas de todo el territorio nacional, no es cosa menor, no es un asunto solamente numérico, que sin duda es notable, lo más relevante es que ese número representa a 10 mil personas, 10 mil familias que encontraron a alguien que los escuche y les brinde opciones de solución a su problemática específica, en Províctima no encausamos a las víctimas, en Pro víctima las acompañamos, así usted nos lo pidió Sr. Presidente.
No es trivial que se han procurado más de 75,000 servicios jurídicos, médicos, psicológicos, asistencia social y seguimiento mano a mano, a víctimas directas o indirectas de delitos, así como a familiares de personas desaparecidas o no localizadas.
Celebro que el Estado mexicano no se ha quedado en promesas, y ha mirado a las víctimas no únicamente en los discursos, sino con hechos concretos, los ciudadanos exigimos eso en su tiempo y no quedó en demagogia.
Es una realidad irrefutable la gran labor que se hace hoy en beneficio de las víctimas. Sin embargo, nos vemos envueltos en una encrucijada, que más bien es ya un forcejeo político y no un tema legislativo.
Lo lógico en una sociedad responsable es lograr una ley que cumpla su cometido, y no lo contrario, que es sacar una ley que sin importar que no opere, sólo se encargue de cumplir con ciertas demandas sociales, esto es completamente irresponsable.
Los compromisos se deben desempeñar a cabalidad y eso significa cumplir con el diseño de una ley que realmente sirva a las víctimas. Sería inmoral y cínico simplemente aprobar una ley a sabiendas que es inoperante solo para salir del paso.
Es importante decir y decirlo fuerte y claro, que la necesidad urgente de actuar va por delante de las discusiones, las cuales no conducen a nada. Hoy, las víctimas están atendidas con ley o sin ley, hoy celebramos el primer aniversario de trabajar juntos, Estado y Ciudadanía, para cumplir con esa deuda que tenemos los mexicanos con aquellos que lamentablemente hemos padecido la delincuencia.
En Províctima, se construyó una mesa de trabajo en la que colabora el Gabinete de Seguridad con la Procuradora de Províctima, su equipo de funcionarios y la ciudadanía interesada en colaborar para alcanzar el objetivo de cumplir con este compromiso. Me consta, que la invitación a participar se ha hecho extensiva a muchas organizaciones sociales, más de las que hoy aquí estamos.
Los que estamos en Províctima, lo hacemos con el compromiso de sumar esfuerzos y ayudar para que la institución cumpla su cometido, lo hacemos por vocación de servir y sin buscar beneficio personal, sentimos una obligación para nuestros conciudadanos. Estoy seguro de que éste compromiso adquirido perdurará para seguir sirviendo y apoyando a los que nos necesiten.
Señor Presidente, reconozco en usted el ánimo de cumplir la palabra empeñada. De igual forma, reconozco el compromiso y la ayuda brindada por su gabinete de seguridad para apoyar en todo momento al equipo de profesionales que integran Províctima.
Hago votos por que nuestro Consejo se vea enriquecido por más miembros de la sociedad civil de los diferentes movimientos que existen a favor de la seguridad y la justicia en nuestro país. Es momento de unirnos.
En esta labor y vocación por servir, hay un común denominador más importante que cualquier ideología y este es atender con urgencia a tantos que seres humanos que necesitan una respuesta.
Hoy, estamos aquí reunidos por el primer año de la institución, hoy hace un año Províctima nace de cero, no fue fácil el arranque en donde por un lado muchas víctimas tocaron nuestras puertas y la Institución a pasos acelerados atendiendo y a la vez constituyéndose.
Un año de experiencia nos une y nos tiene aquí reunidos.
Una idea que apenas nació y nos hizo hermanos del mismo dolor de las personas que aquí atendimos.
Hoy los que trabajamos en Províctima nos une un común denominador y es trabajar sin descanso por los demás, es la atención a tantos y tantos que hoy sufren, que hoy necesitan una respuesta, un apoyo solidario del Estado Mexicano en su totalidad y de los ciudadanos que en el activismo social -ya sea por vocación o por una lamentable circunstancia- somos solidarios, identificándonos, sin importar doctrinas, clases sociales, estudios o posiciones económicas, como seres humanos que somos, unos con una gran generosidad y vocación de servicio a los demás y otros muchos también que hemos sido desposeídos de nuestros seres queridos.
Muchas gracias.