La cultura de la legalidad es necesaria para preservar la vida
Un sociedad en la que domina la cultura de la legalidad es aquella en la que el Estado de derecho impera -en donde la gente tiene capacidad para participar en la elaboración e implementación de las leyes que rigen a todas las personas e instituciones dentro de esa sociedad, incluyendo al gobierno mismo-. En este tipo de sociedades, dado que la mayoría de los ciudadanos simpatizan con la observancia de la ley, se pueden evitar situaciones tan molestas como la impunidad por el incremento de la seguridad pública (dado que todos los ciudadanos hacen de mantener el orden social una tarea personal).
Ahora bien, en un sistema legal en donde imperan: el crimen, la impunidad y la corrupción, se cae en un estado de trivialidad de la ley; la ley se vuelve inútil pues cualquiera puede violarla sin temor a un castigo. El político británico del s.XVII, Thomas Hobbes, afirmó que esta falta de “estado de derecho” es un estado de la naturaleza. El anterior es un atentado contra la vida en tanto que los hombres están en una guerra perpetua entre ellos; éstos matarán a los demás en vista de sus propios fines egoístas, como Hobbes dijo, “el hombre es el lobo para el hombre”. Es más que evidente, que en México se vive una situación de impunidad que nos lleva al estado de naturaleza -o de guerra perpetua que describe Hobbes- en el que los ciudadanos temen por su vida; los problemas relacionados con el narcotráfico y los secuestros son claros ejemplos.
En una sociedad sin Estado de derecho, la vida peligra. En este sentido, tal y como respirar es necesario para la vida, el conseguir un estado de derecho (mediante la cultura de la legalidad) también es necesario.
La cultura de la legalidad como condición para un fin
Otro sentido menos lúgubre de necesidad que incumbe a la cultura de la legalidad es la calidad de vida. Vivir en un estado de derecho no sólo te permite vivir, sino que te permite vivir bien. Las 5 primeras ciudades que aparecen en una encuesta sobre el nivel de vida realizada en 2010 a más de 200 ciudades por la Consultoria de Recursos Humanos Mercer (MHRC por sus siglas en inglés) son:
1. Viena (Austria).
2. Zurich (Suiza).
3. Ginebra (Suiza).
4. Vancouver (Canadá).
5. Auckland (Nueva Zelanda).
Ahora, podemos afirmar con toda seguridad que en las ciudades mencionadas anteriormente, la cultura de la legalidad es algo arraigado profundamente en la vida ciudadana, por lo que podemos establecer una correlación entre cultura de la legalidad, estado de derecho y calidad de vida. Por lo contrario, en Latinoamérica, no parecemos tener arraigada esta cultura de la legalidad, basándonos en que las únicas ciudades latinoamericanas que figuran entre las mejores cien ciudades con mayor cualidad de vida son: Puerto Rico (71), Montevideo (76), Buenos Aires (79), Santiago de Chile (86) y Panamá (92).
En México, la situación es aún peor; no hay ninguna ciudad de México que figure en la primera mitad de la lista. El anterior no es un dato que nos cause sorpresa, pues se confirma que en nuestro País la cultura de la legalidad es prácticamente inexistente, por que no existe un estado de derecho y además esto no nos lleva a buscar una mayor calidad de vida. En México lo primordial es sobrevivir, el vivir bien viene después.
Así, vemos que en ciudades donde hay cultura de la legalidad, hay buena calidad de vida mientras que si la cultura de la legalidad es inexistente, entonces hay mala calidad de vida. En este sentido, podemos deducir que sin duda alguna, la cultura de la legalidad es necesaria para alcanzar el fin determinado de vivir bien.