Ciudadanos y autoridades

Siempre me he sentido afortunado por tener la oportunidad de transmitir algún mensaje que pueda ser escuchado por otras personas. Particularmente siempre he estado agradecido porque mi dolor pudo transformarse en el inicio de un cambio que todavía estamos impulsando. Es paradójico, pero así es.

Cada uno tiene la opción de reaccionar ante y frente a la tragedia, convertirnos en doble o triplemente víctima o colaborar para que disminuyan o en el mejor de los casos, se erradiquen las condiciones que provocan los delitos y dañan tanto a las personas, a las familias, a las comunidades, al país.

La semana antepasada el INEGI presentó la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2012 (ENVIPE 2012). Entre los principales resultados destaca que una cuarta parte de los mexicanos mayores de edad han sido víctimas de la delincuencia.

¿Es este el México que queremos? ¿Qué podemos hacer esta carta parte de los mexicanos a los que nos han hecho tanto daño?

Soy un convencido de la fuerza de las voluntades que suman, de las voluntades que construyen alianzas, que empujan para ver transformada la realidad que no nos gusta y luchar por aquella a la que aspiramos, al México libre, seguro y justo que sí podemos ser.

Aunque es cierto que en los últimos años se han dado importantes avances en materia de seguridad y justicia, de hecho, la reforma al Sistema de Justicia Penal aprobada en 2008 es sin duda uno de los cambios más trascendentales en la historia reciente de nuestro país, cifras como la anterior hacen evidente que aún queda mucho camino por recorrer.

Tenemos las leyes (o algunas de ellas), tenemos las herramientas, pero nos hace falta utilizarlas. Nos hace falta poner en el centro de la política y de las instituciones a las personas. Comprender la situación de las víctimas, la desesperación de las voces que no son escuchadas, su dolor, su preocupación, su necesidad de saber que alguien está con ellos y que se va a ser todo lo posible para reparar el agravio, calmar el dolor o recuperar a su ser querido.

En México, hace falta que todas las autoridades -sin duda hay quienes ya lo han hecho- asuman su papel de guardianes de los ciudadanos. Que se sientan orgullosos de su trabajo y responsables por tener en sus manos algo tan valioso como resguardar la vida, propiedad y dignidad de las personas.

Por otra parte, a los ciudadanos nos hace falta acercarnos más a las autoridades,  señalar a quienes no funcionan y colaborar para con los que sí están comprometidos. Hay que dejar de pensar que “todos los funcionarios son iguales” y comenzar a apoyar a quienes trabajan. El esfuerzo de un sólo hombre se multiplica y es más fructífero cuando otros lo apoyan ¡apoyemos a los buenos y saquemos a los corruptos!

Nos hace falta sumarnos en la voluntad de hacer responsablemente.

Siempre me he sentido afortunado por tener la oportunidad de transmitir algún mensaje que pueda ser escuchado por otras personas… pero anhelo el día en que todas las voces sean escuchadas. En que todas las voces sean atendidas y desaten una acción tanto de las autoridades como de los ciudadanos. Hasta ese día, seguiremos trabajando desde México SOS por un México más seguro y más justo.