8 October 2012
por: Ahora, no nunca
Durante esa hora de completa improductividad que estuve sentada en mi auto, observando el caos a mí alrededor, escuché reflexiones sobre la Reforma Laboral. Que si beneficia solamente a los grandes consorcios, que no tocó a los sindicatos, que vamos a ganar 7 por hora. Haré un pequeño paréntesis para hablar de esto (viene al caso, pero no es mi punto): creo en la flexibilización del mercado laboral, pero no me parece que no se garantice seguridad social para los trabajadores. Lamentable que el voto secreto en elecciones sindicales no haya pasado y que “cada sindicato decida” (respetar la autonomía sindical y el derecho “del trabajador”, mis polainas). En fin, este no es el tema del post.
El punto es que reflexionaba ¿Qué tienen en común los chacales que se meten en las filas, que se pasan el alto para llegar más rápido, los que por avanzar tres metros se quedan a la mitad de la calle con los que por tener más utilidades pagan menos a sus empleados, con los que no pagan lo justo por el trabajo y con los que insisten en que el voto sindical no sea secreto para poder mantenerse en el poder? Son chacales. Ojo: entiendo chacal como “aquel individuo sin ética que cree que es muy listo por pasar sobre los demás”. Esa gente que piensa “si me pongo abusado, le gano al de a lado y paso antes porque soy más listo”, que piensa que los que siguen las reglas son tontos porque al romperlas ganaría más. Aquél que explota a sus trabajadores, los trata con la punta del pie y no les paga, el chacal de ambiente laboral. En este ambiente, hay muchos espacios para el chacalismo y puede ser ejercido por dueños, patrones y empleados. Ojo: el que crea que los empleados deben tener remuneración justa y seguridad social no me hace enemiga de la libre empresa ni mucho menos. Entiendo que el sistema actual hace costoso formalizar el trabajo y que los empresarios buscan tener utilidades, lo que no entiendo es si tener un margen de utilidad más amplio compensa pagar algo injusto por la labor realizada (eso es chacal: por yo ganar más, que se frieguen los empleados). En el caso de la seguridad social, entiendo que es un rollo y es caro meterlos, pero hay empleadores que podrían hacerlo y no lo hacen porque es cómodo, es más barato y “así funcionan las cosas” (coff coff partidos políticos que contratan gente de intendencia por outsourcing sin seguridad social y se dan golpes de pecho por los derechos laborales).
En la parte laboral, hay una vertiente extra: los trabajadores también son chacales. La dinámica y la cultura laboral en México son un sinsentido (nomás vean la productividad que tenemos). Una parte se debe a las malas condiciones laborales, que afectan el entorno y la motivación de los trabajadores. Otra se debe a los trabajadores ¿Cuántas veces te haces tonto o tonta en la computadora? ¿Mientes para faltar porque te dio flojera? ¿Haces las cosas o haces bien las cosas? La chacalez genera chacalez, y es un terrible círculo vicioso. Esto se expande a todas las áreas de nuestra vida. Piensa en cuanto se pierde en términos económicos por la chacalez. También afecta el capital social. Uno de los principales indicadores de democracia es el grado de confianza interpersonal, en un ambiente de chacales, no hay democracia.
Por la democracia y la economía, por tu salud mental y tu estado de ánimo; te invito a que si eres algo chacal te pares frente aun espejo, te veas a los ojos y repitas “¡Fuera chacal! ¡Fuera chacal! ¡Fuera chacal!”, salgas a la calle e intentes no ser chacal (por cada chacalez que hagas, metes 10 o 20 pesos en un bote y al final de la semana los donas a alguna ONG). Si decides no ser chacal porque eres buena persona, perfecto. Si te reconoces a ti mismo como una persona egoísta, decide no ser chacal porque en el agregado, es más probable que te vaya bien si todos dejamos de ser chacales. No lo hagas por ser buena onda, hazlo por conveniencia. Exorciza tu deseo de verte más listo que los otros y verás como poco a poco mejora la convivencia en tu comunidad. Si conoces chacales, diles que son chacales. Recuerda: al decente, llámalo decente y al chacal, chacal. Mientras menos festejemos y más reprobemos el chacalismo, más rápido desaparecerá.