Martí: “Falta capturar a los dos policías”
Martí: “Falta capturar a los dos policías”
Raúl Jaime Santa María y Oscar Morales Alvarado, daban protección a los Petriciolet; están libres
Fuente: La Razón
La voz de Alejandro Martí se entrecorta de coraje cuando habla sobre Luis Manuel Castillo Rentería, el hombre acusado de matar a su hijo Fernando. “Contra este sujeto tengo un especial coraje, cómo es posible que este tipo teniendo 28 años asesine a un pobre niño que apenas tenía 14”, dice.
Desde hace tres años, Alejandro Martí sabía que Castillo Rentería era el homicida de Fernando, que le decían El Brazos Cortos y que su familia lo había ayudado a escapar de la policía.
“Por eso ahora estoy contento de que lo hayan agarrado… Aunque la realidad es que tengo sentimientos encontrados, pues recuerdo el dolor que estas personas nos hicieron sentir a mí, y a mi familia”, platica.
Para el presidente de la Asociación México SOS es muy triste que una persona como Castillo Rentería, que era universitario y que era adinerado, se dedicara a secuestrar y matar sólo por diversión.
“Es inaudito que una persona con estudios, una persona con capacidad económica, se dedique a esto sólo por gusto”, reprochó.
A pesar de la reciente detención, el empresario espera que las autoridades continúen la búsqueda para dar con los dos agentes de la Procuraduría capitalina que aún faltan por detener.
Se trata de los policias Raúl Jaime Santa María y Oscar Morales Alvarado, quienes se dedicaban a dar protección a la banda de Los Petriciolet y a participar en los raptos.
“Espero que pronto los detengan, que no quede nadie de ellos libre para que no haya ningún otro caso como el de Fernando Martí”, citó el empresario.
Sicarios fueron juntos a la escuela
Por Carlos Jiménez
En la Universidad Intercontinetal se conocieron y en un antro del sur de la ciudad decidieron formar parte de una banda de secuestradores. Así fue como Luis Manuel Castillo Rentería, quien era gerente del bar Velvet, y otro hombre, llamado Francisco Zea López, que era el capitán de meseros, se convirtieron en los encargados de asesinar y deshacerse de los cuerpos de las víctimas de la banda de Los Petriciolet.
Las investigaciones de las autoridades federales sobre estos dos hombres comenzaron en el 2009 tras la detención de Noé Robles.
Gracias a sus confesiones la Policía Federal comenzó a buscar a estos dos jóvenes que entrenaban en un gimnasio y que gustaban de andar en motocicletas.
