México SOS
Cárceles, ¿centros de readaptación o centros de desintegración?
2010-08-16 00:00:00 en | 0 Comentarios
Por Gabriela Piña
Quería escribir sobre los procesos jurídicos y penales que llevan a una persona a ser privada de su libertad, pero esto es un tema que atañe exclusivamente a jueces, magistrados, abogados y estudiosos del Derecho y no entro en ninguno de estos rubros.
Hablo desde mi percepción como ciudadana, el hacinamiento es tal, que los presos deben dormir sobre sus letrinas, o amarrados como “murciélagos”, la sobre población va desde 50 mil hasta 200 mil personas, lo que genera “vivir” con 30 o 40 personas por pasillo.
Además de la sobre población, los presos deben pagar, entre 10 y 20 pesos diarios, para pasar lista, utilizar los sanitarios o recibir su comida, la que le llaman “rancho” una mezcla de desperdicios, que sirven en botellas de refresco, ya que no hay platos y que comen con sus manos, porque tampoco hay cubiertos. Sin duda estas situaciones no son de vida o muerte, pero denigran, ofenden y enojan a los presos.
Los días de visita, son otra muestra de lo deficiente del sistema, señoras de más de 60 años hacen una fila desde las 4 de la mañana para entrar a las 10:00 am y ver un par de horas a sus familiares, y también no falta quien le de su “mordida” al encargado de la famosa lista, para que pase primero, sin hacer filas.
En las prisiones hay mucha gente inocente, y también culpables quienes van desde personas que están presas por robar un paquete de jamón, con sentencias de hasta 2 años, hasta los más sonados narcotraficantes.
Para subsistir, la gente aprende a ser, realmente criminales; roban, acuchillan, trafican, amenazan para recibir dinero y tener los recursos para vivir día a día, esto evidentemente es el infierno de los pobres, ya que los más pudientes viven como si estuvieran en sus propias casas, con servicio de lavado y planchado, chefs y hasta televisores de alta definición.
Un día me pregunte ¿Cómo entra la droga a estos lugares? Y hubo quien me contesto, por la puerta grande, directores, policías, trabajadores sociales, también son parte de este grupo quienes aprenden a ser criminales y romper todas las reglas, por conseguir un extra a su ingreso natural.
Es aquí en donde creo que radica todo el mal de nuestra nación, porque la gente que entra siendo inocente, saldrá no siéndolo, y los verdaderos criminales, perfeccionan su profesión. ¿Qué sucedería si en estos lugares les dieran un trato humano, instrucción, terapia ocupacional y trabajo? Creo que saldrían totalmente re adaptados, y en miras de una nueva vida, diferente y propositiva, pero el sistema falla, a presos y familiares, a funcionarios y servidores públicos, pero sobretodo a nosotros los Mexicanos que queremos salir a nuestras calles y no ser atracados, poder caminar sin temores, ser libres en la extensión de la palabra.
Prisiones para adultos. Según cifras de la Dirección General de Prevención y Readaptación Social de la Secretaria de Gobernación, existen en la República Mexicana 437 prisiones para adultos, cinco de ellas son específicamente para mujeres; tres federales, (dos de máxima seguridad y la colonia penal de Islas Marías); ocho en el Distrito Federal, a cargo de la Dirección de Prevención y Readaptación Social del D.F., y 274 en los estados, dependientes de las direcciones correspondientes, adscritas a la Secretaria de Gobierno de cada estado. Estos son los que cuentan con el mayor presupuesto; los 150 restantes, son cárceles municipales dependientes de los municipios respectivos. En la mayoría de los Centros de Prevención y Readaptación Social, existen anexos destinados a mujeres que se encuentran sujetas a proceso.
(Febrero de 1996. Fuente: Secretaria de Gobernación, Subsecretaria de Protección Civil y de Prevención y Readaptación Social. Elaborado por la Dirección General de Prevención y Readaptación Social)
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