México SOS
Desnuda injusticias Presunto Culpable
2011-01-26 00:00:00 en | 0 Comentarios
Fuente: Reforma
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José Antonio Zúñiga Rodríguez fue sentenciado en dos ocasiones a 20 años de prisión por un homicidio que no cometió
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Yáscara López y Diana Martínez
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El caso de José Antonio Zúñiga Rodríguez, sentenciado en dos ocasiones a 20 años de prisión por un homicidio que no cometió, evidenció la ausencia del juez y la fabricación de testigos y pruebas por parte del Ministerio Público y elementos policiacos, indicó su abogado, Rafael Heredia.
"Desde mi punto de vista, nuestro sistema es total y absolutamente obsoleto. El juez no tuvo las agallas para decir 'ok, mi primera resolución estuvo mal porque hay nuevos elementos que me acreditan que este señor no cometió el ilícito y lo pongo en libertad'. No, el señor decidió dictar una sentencia muy similar a la anterior", señaló Heredia.
El documental, realizado por los investigadores Roberto Hernández y Layda Negrete, retrata la lucha que durante dos años y medio sostuvo Antonio para poder recuperar su libertad desde que ingresó al Reclusorio Oriente el 14 de diciembre de 2005.
La odisea de Antonio comenzó el domingo anterior, cuando fue detenido cerca de su casa, en la Delegación Iztapalapa, por tres policías judiciales que se lo llevaron y lo amedrentaron sin mostrarle una orden de aprehensión ni informarle qué delito se le imputaba.
Una vez en la Agencia del Ministerio Público, se le practicó una prueba pericial para descubrir si había disparado un arma, misma que salió negativa.
A esto se sumaba el dicho de varios testigos que lo habían visto trabajando el día en que ocurrió el asesinato; sin embargo, el Ministerio Público desestimó los testimonios e ignoró el estudio pericial, por lo que Antonio fue consignado.
Varios abogados vendieron a la familia de Antonio la ilusión de recuperar su libertad, pero ninguno logró evitar que la primera sentencia fuera condenatoria; el juez 26 Penal, Héctor Palomares, le impuso 20 años de cárcel.
Eva Hernández, novia de Antonio, buscó entonces la ayuda de Roberto y Layda, quienes detectaron que el último abogado que llevó el caso del joven ejercía con una cédula falsa, por lo que pidieron la reposición del juicio.
Aunque la resolución les fue favorable, el mismo juez sería quien llevara el proceso.
A través de la filmación de este segundo proceso, Antonio adquirió una nueva perspectiva y se atrevió a mostrar su vida en el centro de reclusión en una estancia de 16 metros cuadrados que comparte con otros 26 reos, su gusto por el break dance y su temor a no recibir una sentencia justa.
Durante la reposición del juicio, Antonio y sus defensores descubrieron que la única prueba con la que contaban los policías judiciales que lo detuvieron eran los retratos hablados proporcionados por el único testigo del homicidio: un menor de edad.
Sin embargo, esta prueba no estaba incluida en el pliego de consignación elaborado por la agente del Ministerio Público Marisela Guzmán.
"Todo mundo hablaba de los retratos hablados, yo busqué cuando llegué y pensé 'los ha de tener el juez en un apartado o en la caja fuerte del juzgado' y nunca llegaron porque no le convenía al MP", explicó Heredia.
Durante las audiencias, el testigo no fue capaz de describir las características físicas de Antonio y reveló que supo de su nombre y apodo por los tres judiciales encargados del caso, lo que para Heredia demostraba que el testimonio fue fabricado.
El litigante criticó que a pesar de las contradicciones en las que cayó el testigo, quien terminó por reconocer que nunca vio disparar al agresor, el juez condenó nuevamente a Antonio a 20 años de prisión.
Asimismo, la cámara de los investigadores logró captar la manera en que José Manuel Ortega Saavedra, el comandante encargado de capturar a Antonio, evita mirarlo a los ojos mientras niega saber lo que ocurrió, y el hartazgo del juez 26 Penal, Héctor Palomares, ante la insistencia de la defensa de cuestionar al único testigo.
Tras la segunda sentencia, los investigadores se enfocaron en la defensa de Antonio durante la apelación y decidieron entregar a los magistrados los videos como evidencia de las irregularidades.
La apelación de la defensa fue estudiada por el magistrado Salvador Ávalos, quien creyó en la inocencia del sentenciado y durante ocho horas se enfrascó en una ríspida discusión con sus colegas.
La resolución de la sala fue favorable y, tras dos años y medio de estar en prisión, Antonio salió absuelto.
Lo condena testigo, ¡pero nunca lo vio!
Señalado como el autor material del asesinato de un joven por el primo de la víctima, quien presenció el crimen, José Antonio enfrentó un proceso para poder demostrar su inocencia y recuperar su libertad.
Las pruebas en su contra eran el dicho de un testigo que desconocía su media filiación, el retrato hablado que el Ministerio Público no incluyó en su pliego de consignación y los señalamientos de tres policías judiciales que dijeron no recordar la detención.
A esas dificultades, Antonio sumó la renuencia del juez a valorar las pruebas que demostraban que él no había cometido el homicidio.
En febrero de 2008, Antonio logró que su acusador aceptara en una audiencia que no vio quién disparó; sin embargo, el juez volvió a condenarlo a 20 años de cárcel.
Luego de prsentar una apelación, Antonio fue finalmente absuelto, tras dos años y medio de estar en prisión.
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