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Art�culo - En contra del voto nulo
En contra del voto nulo On�simo Flores Dewey*
14 de abril, 2009 Anular el voto en la elecci�n de julio es como jugar al "Marat�n" y desear que gane la ignorancia. Los promotores de la idea, que ya circulan invitaciones en internet, creen que si suficientes mexicanos damos la espalda al sistema pol�tico, los "jugadores" �tanto el Gobierno como la oposici�n- se pondr�n a trabajar en serio contra el crimen. Seg�n ellos, si pierden todos los partidos pol�ticos, gana M�xico. La idea es interesante pero no me convence.
Llevado al extremo, el argumento sugiere desconfianza absoluta en la capacidad de nuestro sistema pol�tico. Asume que todo est� perdido: que no hay partido, ni candidato, ni propuesta capaz de avanzar en la lucha contra el crimen. No es una invitaci�n a votar en contra de los candidatos del Presidente o a favor de un movimiento pol�tico alternativo. Se trata simplemente de gritar a todo pulm�n que de todos los pol�ticos en este pa�s no se hace ninguno.
�En serio creemos eso? Si fuese as�, la idea de anular el voto sorprende por t�mida. Quien verdaderamente considera que no hay luz al final del t�nel escoge entre abandonar al pa�s o unirse a la guerrilla. Ninguna de las dos opciones ser�a inusitada en el continente. Otros pa�ses en circunstancias similares han experimentado �xodos masivos producto del miedo o revoluciones basadas en la desconfianza.
Seguramente los promotores son menos catastrofistas. Creen que hay una soluci�n posible y alcanzable, pero que el tema no ha recibido la atenci�n que merece. Para ellos la lucha contra la inseguridad es cuesti�n de voluntad pol�tica, cosa de "ponerse los pantalones". Por eso sugieren dar un escarmiento a las autoridades. Asumen por supuesto que ni las marchas multitudinarias de "Iluminemos M�xico", ni el discurso de "si no pueden renuncien", ni las im�genes cotidianas de decapitados han surtido efecto. La premisa parece ser que s�lo si gana el voto nulo en la elecci�n de julio, sabr�n las autoridades que estamos enfadados.
Comparto la idea de que no votar (o anular el voto) es una manifestaci�n leg�tima de descontento, y que por lo tanto representa una posici�n pol�tica que debe ser escuchada. Sin embargo este mensaje no agrega nada nuevo al debate nacional. Vivimos en un pa�s donde habitualmente se abstiene cerca de la mitad del padr�n, y donde miles de mexicanos abandonan el pa�s por falta de oportunidades. Si la idea del no voto est� dise�ada para demostrar la inconformidad nacional, en este momento significa algo as� como darle de patadas a una liebre moribunda. En todo caso, la idea del no voto parece una propuesta auto-congratulatoria, similar a las de los partidos que buscan el aplauso f�cil con propuestas de alta visibilidad y cuestionable efectividad (como la pena de muerte).
Seguro que se sentir� bien asistir a la casilla y negarle nuestro apoyo a los pol�ticos. Podemos ser incluso creativos. Votar por Brozo o por el Vasco Aguirre o por cualquiera menos por "esos". Y despu�s podremos regresar a casa y comentar con orgullo que hicimos nuestra parte. Que por fin "ellos" entender�n el mensaje. Que Calder�n y los pri�stas y los amarillos y el resto de esa chusma pueden irse al diablo. Pero llegar� la noche, y el crimen seguir� controlando nuestras calles. Y a los narcos no podemos anularlos tan f�cil.
Dig�moslo como es: Anular nuestro voto no es sino una opci�n de bajo costo para sentir que estamos colaborando sin comprometernos con algo en concreto.
Preocupa que los ciudadanos estemos dispuestos a reducir el margen de maniobra de este Gobierno, sobre todo cuando lo hacemos solamente para reiterar un difuso mensaje de insatisfacci�n. Es cierto que hay elementos corruptos y c�nicos dentro del sistema. Pero tambi�n hay mexicanos honestos y comprometidos que est�n poniendo su vida en la raya. La abstenci�n masiva los descalifica a todos por igual, y hace m�s dif�cil su trabajo. Y seamos honestos: si estamos perdiendo la guerra contra el crimen no ha sido por falta de atenci�n al tema.
Hay unanimidad respecto a la gravedad de los s�ntomas. Aunque el diagn�stico var�e entre infarto masivo y gangrena en algunos �rganos, a nadie se le ocurre que lo que padece nuestro pa�s es una gripa. Lo que s� est� pendiente es un debate profundo sobre el ant�doto, sobre qu� diablos hacer frente a esta crisis. Precisamente por ello requerimos fortalecer y legitimar al Congreso como foro de debate. Ante la ola de violencia �debemos militarizar las polic�as o legalizar las drogas? �Requerimos m�s o menos centralizaci�n de las fuerzas del orden? �Estamos o no dispuestos a relajar el respeto a las garant�as individuales? �Hasta d�nde debemos aceptar la colaboraci�n de gobiernos extranjeros? �Cu�nto dinero debemos asignar a la lucha contra el crimen, y d�nde debemos abrocharnos el cintur�n para financiarla?
Anular el voto no resuelve ninguna de estas interrogantes ni compromete a los legisladores con acciones concretas. Si un candidato apoya la pena de muerte y otro se opone, �cu�l es el mandato del ganador en el Congreso si una parte significativa del padr�n se abstiene? Visto as�, nuestra abstenci�n obscurece las preferencias. El diputado electo podr� interpretar el no voto como mejor le convenga y no habr� elementos para contradecirlo. Seremos como los padres de familia que dicen al hijo mal portado que se vaya del hogar, que haga lo que quiera, que estamos cansados de �l, todo para despu�s preguntarnos por qu� toma decisiones que no nos gustan.
Parad�jicamente, el voto nulo ser� un gran cheque en blanco.
Que yo sepa, nadie propone derribar al r�gimen. A�n en un escenario de abstenci�n masiva, las curules ser�n ocupadas por alguien. Por ello ser�a m�s provechoso utilizar esta energ�a ciudadana tomando partido y dejando bien claras nuestras preferencias. Si ning�n partido convence, es mejor levantar la voz antes de la elecci�n.
El punto de tener elecciones no es solamente rolar las mieles del poder, sino deliberar sobre el futuro de la naci�n. Se necesitan nuestras voces para exigir y cuestionar, para proponer y respaldar a los bien intencionados. Es f�cil descalificar a todo el sistema. Sin embargo hacerlo desde la barrera no nos enaltece como una sociedad democr�tica. Al contrario. Un Estado sin respaldo popular es caldo de cultivo para caudillos y v�a r�pida hacia el autoritarismo.
Es cierto que el Congreso no ha cumplido con nuestras expectativas. Pero mandar a San L�zaro a diputados sin legitimidad s�lo profundizar� el problema. Si queremos darle un jal�n de orejas al sistema pol�tico, definamos las acciones que esperamos de los candidatos, y exijamos que firmen su renuncia por adelantado. No es lo mismo decir "si no pueden renuncien" que "mejor ni lo intenten".
Habr� quien diga que los pol�ticos necesitan un escarmiento porque siempre prometen y nunca cumplen. Sin embargo hay diferentes maneras de decir ya basta, y dejar de votar ser� contraproducente. �Qu� pasa cuando los ciudadanos m�s comprometidos y m�s independientes se concentran en disuadir el an�lisis de las alternativas? �Qu� pasa cuando en lugar de construir un nuevo partido, o de tomar por asalto los que existen, o de exigirle a los partidos estrategias concretas de soluci�n, los ciudadanos nos sentimos satisfechos anulando nuestro voto?
Como en el Marat�n. Gana la ignorancia.
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