Votar a los mejores, botar a los peores

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Por Malú Flores, politóloga del Insituto Tecnológico Autónomo de México. Twitter: @maluflores

Decidí hacer mi primera entrada para este blog sobre un tema que se encuentra entre mis prioridades desde hace un par de años: la Reforma Política, especialmente la relección legislativa. Nada más pertinente que señalar, en tiempos electorales, lo impertinente de no tenerla. Justo ahora, al igual que muchos de ustedes, experimento niveles de frustración elevados porque nuestro sistema, la mayor parte de las veces, solo nos permite votar por el menos peor. Únicamente en contadas ocasiones podemos elegir a alguien que nos represente y cuyo trabajo conozcamos y apreciemos. La falta de relección es una de las causas de que nuestra democracia no sea tan democrática. Existen cuatro puntos por los que considero que la relección es deseable:

  1. Incentivos para que trabajen: que vayan a sesiones y que voten. Es penoso que un sitio de noticias ficticias reporte que a 52 diputados les quitaron el Ipad por estar un torneo de Draw Something en lugar de estar revisando proyectos que afectarán a su electorado Y LO CREAMOS. Ir al pleno es más que levantar la mano, es revisar lo que se vota. También estaría padre que presentaran iniciativas (que representen los intereses de su electorado), y si son coherentes, mejor. La Cámara de Diputados nos cuesta mucho. Les paso unos datitos de un estudio del CIDE que hizo María Amparo Casar:

    1. En 2010, al poder Legislativo se le otorgaron millones de pesos, de los cuales $4,754 millones fueron para la Cámara de Diputados. A oportunidades de le asignaron $7,300

    2. En 2011, cada diputado percibió $218,449 mensuales. Oficialmente, ganan $150,139. La diferencia son prestaciones.

  2. Incentivos para la rendición de cuentas: que los legisladores y legisladoras representen los intereses de quienes vivimos en su distrito y no los de la cúpula partidista. Actualmente, quienes deciden el futuro político de nuestros representantes son los líderes de cada partido. Por eso, los diputados y diputadas tienen más incentivos a trabajar por su partido que por quien deben de trabajar. Por ejemplo, ¿Cuántos diputados votarían por aumentarse el sueldo y bonos (con la productividad actual) si supieran que después de hacerlo nosotros, ciudadanos de a pie, decidiríamos si se quedan con ese mega sueldo o si los mandamos a volar por descarados? ¿Cuántos hubieran votado en contra de permitir iniciativas ciudadanas si después de ello, la ciudadanía hubiera decidido su permanencia en el cargo? En México la relección existe: habría que ver cuantas veces muchos de los peores grillos y grillas han regresado a las Cámaras por decisión de las élites de los partidos, no de la ciudadanía. Si van a repetir, que sea porque convencieron a su electorado con su trabajo; no porque son compadres o comadres de alguien.

  3. Profesionalización de la labor legislativa y mayor probabilidad de que salgan los peores: este punto está directamente ligado con el anterior. Primero, al relegir a alguien que ya estuvo en el cargo, se ahorra el tiempo de aprendizaje. Asimismo, se les da mayor capital político para negociar (su palabra y compromiso tiene validez mayor a 3 años). Como los ciudadanos decidimos, a los mejores los votamos –los recompensamos por un buen trabajo- y a los peores los botamos.

  4. Incentivos para que la ciudadanía participe: Actualmente, nuestros legisladores y legisladoras están en el cargo 3 años. Como no tienden a rendir cuentas y son remplazables, podemos considerar que son percibidos como genéricos intercambiables ¿Qué incentivos tenemos para conocer a alguien que no va a responder a nuestros intereses y se va en tres años? No muchos (aunque deberíamos). Si están más tiempo (condicionado a que respondan a nuestros intereses) habrá un mayor nivel de conocimiento. Mínimo porque veremos las bardas con el mismo nombre más de tres años y a la misma persona repartiendo pelotas en más de 3 días del niño (es broma).

A pesar de los grandes beneficios que tiene la relección legislativa, no es milagrosa. El sistema es todo el enramado institucional. Aprobar la relección no va a solucionar todos los problemas, pero es un gran –y necesario- primer paso.

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