Un divorcio anunciado, todos más felices

Imagen de Malú Flores

Este domingo sucedió lo que se anticipaba la semana pasada: AMLO anunció su separación de los partidos que forman Movimiento Progresista y su intención de convertir MORENA en un partido político. En mi opinión, esta es una ventana de oportunidad para la izquierda que traerá resultados positivos para todos los votantes.

La plaza del Zócalo no estaba tan llena como ha estado en otros eventos del tabasqueño pero tampoco estaba tan vacía como a sus detractores les hubiera gustado. Independientemente de la opinión que se tenga de Andrés Manuel, algo que se debe de reconocer es que es un líder carismático que representa –para muchos- la esperanza de un cambio. A pesar de que yo soy de esas románticas que creen que el cambio está en las instituciones y no en líderes, entiendo porque en un país tan desigual y con tanta corrupción como el nuestro, Andrés Manuel representó para muchos una posibilidad de un México mejor. Y si, le pese a quien le pese, hay algo en López Obrador que le da más poder de convocatoria que a cualquier otro político mexicano. Años en su movimiento, el desgaste de los comicios y el fallo y López Obrador sigue teniendo apoyo: decenas de miles, quizá cientos de miles, de seguidores comprometidos que lo han seguido a lo largo de todos estos años. De sus seguidores se puede decir mucho, pero no se puede decir que no actúan por convicción (me refiero a sus seguidores de a pie, no a su séquito de alto rango en el cual hay mucho oportunista. Por ejemplo: Bartlett… ewww… EWWWWW). A pesar de lo mucho que me impresiona este liderazgo, el personalismo de Morena me incomoda y nunca dejará de hacerlo porque –repito- soy de esas románticas que prefiere creer en proyectos que en redentores.

En el discurso del domingo se dijo que Morena es un movimiento plural e incluyente. Eso, me queda claro, no es cierto. Para ese grupo, quien votó por Peña Nieto –o quien no votó por AMLO- es alguien que es corrupto, ignorante y que no quiere a México. Si Morena quiere ser un partido con posibilidades reales de tener amplias simpatías en el espectro político debe intentar salir de ese nicho: Morena NO es México y, a pesar de que 15 millones de votos no pueden ser ignorados, el “pueblo” no salió a votar multitudinariamente por la opción que representan. El discurso sigue insistiendo que el PRI ganó porque manipuló a los más pobres. No me parece. De nuevo, nos guste o no, EPN tuvo mayoría relativa (mayoría relativa es quien más votos tiene, mayoría absoluta es 50%+1 voto así que, si, EPN fue electo por la mayoría). Los partidos con ideología pueden ser abiertos y algo laxos con su ideología, pero no pueden ser “completamente” abiertos: representan preferencias y formas de ver la política. Morena debe ser más abierta, pero de ahí a decir que todos tienen lugar hay un gran trecho. Me explico con un reduccionismo: una persona que es de extrema izquierda económica va a agruparse con gente de extrema izquierda económica para impulsar políticas de extrema izquierda en el gobierno. No tendría sentido que un ultra liberal estuviera ahí. Ojo: en la política hay muchos grises, este ejemplo sirve para ver porque ningún partido puede ser completamente incluyente. De hecho, yo desconfiaría de un partido que permite que entre de todo sin que haya una mínima coherencia entre lo que promueven sus miembros.

Este domingo, entre gritos de ¡Revolución! ¡Revolución! ¡Revolución! y citas de Rousseau se dijeron algunas propuestas valiosas. Por ejemplo: que en las escuelas de derecho se analice la sentencia y se discuta lo que ocurrió. Creo que es importante. También creo que es importante que los abogados de Movimiento Progresista regresen a las aulas (su actuar fue lamentable y fallaron ante la gran responsabilidad que tenían). Me gusta que se llame a la rebelión de las conciencias, creo que México necesita eso. Pero una rebelión de conciencias implica que TODOS y TODAS nos replanteemos lo que queremos para el país (yo sé que llevamos aaaaaños en esto y que esta frase es un cliché baratísimo, pero esta vez chicle y pega y lo llevamos a la práctica. Aquí mi propuesta). La mejor de las propuestas, y vaya que es verdaderamente buena, fue realizar una campaña nacional por la democratización de los medios. Plantearon realizar boicots: me parece maravilloso, que cada persona decida su grado de compromiso y libremente decida apagar la tele. También, y aquí viene lo mejor, pidieron más concesiones para acabar con el duopolio televisivo e internet gratuito para todas y todos. Esa pude ser una propuesta que llame la atención de miembros del electorado de sectores moderados y liberales.

Aplaudo que Morena se vaya a constituir como partido porque, creo, representa la preferencia política de buena parte del electorado. De hecho, me parece que ese partido representaría a más personas que el PT o MC, que son partidos nicho cuasi propiedad de sus fundadores. Es posible que de esta forma Morena se convierta en un proyecto y, quizá, el personalismo de Andrés Manuel no sea tan necesario. Entiendo que este es un deseo ingenuo de mi parte, pero si López Obrador logra hacer de Morena algo que trascienda su liderazgo, asegura la continuidad de su visión y aumenta las probabilidades de crear una organización democrática y no un grupo de culto a una persona (cosa que me molestaría MUCHO si recibiera recursos del erario). Creo que los requisitos -2, 196,083 afiliados en todo el país y tres mil afiliados en al menos 20 entidades federativas-los cumplirán sin problema.

Llámenme optimista, pero creo que esta es una gran oportunidad para la izquierda: es el momento de reformarse o morir. En el mejor de los escenarios, el PT y MC desaparecerán en el mediano plazo *changuitos* y como partidos de izquierda tendremos a Morena y al PRD. En este momento, el Partido del Sol Azteca debe cambiar: o trasciende a las tribus y a personas lamentables que le dan base clientelar pero no le permiten crecer con el resto del electorado como Bejarano, Padierna, Escamilla y _____ (pon el nombre de tu no-preferencia) y se orienta hacia una izquierda moderada y progresista, representada por la opción Ebrard – Mancera; o Morena le come al electorado y todos les damos las gracias por participar. Ambos partidos deberán coexistir en un país con preferencias divididas, donde los votantes no se abalanzan por la izquierda. Nos queda desear que la competencia entre ambos los obligue a ser una mejor opción que el otro *changuitos de nuevo*.

Morena, la base del futuro partido, es lo que mantiene vivo a López Obrador. Pero también fue uno de los factores que no lo dejó crecer en las preferencias del electorado. Muchos de sus seguidores buscan convencer, otros –con los que yo me encontré más frecuentemente- buscan imponer. Quien no estuvo con AMLO, es porque es corrupto, vendió su voto y/o no ama a México. Si Morena quiere ser un partido atractivo para votantes moderados, deberá cambiar su forma de acercarse a otros.

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