Se reactivan secuestros en Perisur
Se reactivan secuestros en Perisur
Fuente: La Razón
Liliana fue plagiada en el centro comercial y escapó de sus captores 38 días después; llevó a la Policía a la casa de seguridad, pero la banda ya había huido
El color negro por la sangre molida en el rostro, las muñecas y las piernas de Liliana son sólo una muestra de lo que vivió. Sus ojos infectados, su cara hinchada y sus costillas fisuradas también. Son las huellas que dejaron los hombres que la tuvieron encerrada durante 38 días y 37 noches… a Liliana la secuestraron en abril pasado en el centro comercial Perisur. Y aunque logró escapar de su cautiverio y mostrar a la policía el lugar donde la tuvieron encerrada, sus agresores finalmente huyeron.
De acuerdo con la Procuraduría capitalina, éste es el primer rapto que registran en un centro comercial durante este año.
A Liliana la tuvieron esposada de las manos, atada de los pies, vendada de los ojos y encerrada en un cuarto donde la luz no existía. A diario cuatro hombres la golpeaban hasta el cansancio. En ocasiones también abusaban de ella.
Así buscaban presionar a su familia para que les entregara un millón de pesos en efectivo a cambio de dejarla regresar.
La realidad es que su papá es trabajador de una vidriería y su mamá se dedica al hogar. Reunir esa cantidad de dinero era imposible para ellos.
La historia comenzó el pasado 23 de abril. Así lo revelan los expedientes de la Fuerza Antisecuestros (FAS) del DF.
Aquel lunes la joven salió de su casa en Tláhuac y fue a comer al centro comercial ubicado en Insurgentes Sur y Periférico.
Ahí estaba en el estacionamiento del lugar cuando cuatro hombres la golpearon y se la llevaron. Aunque en la plaza hay guardias de seguridad privada, ninguno de ellos notó algo. Las autoridades tampoco supieron del caso. Su familia prefirió no denunciar el rapto.
Liliana no sabe a dónde la llevaron. A puñetazos y patadas la obligaron a tirarse al piso del auto en el que la subieron. Nunca la dejaron levantar la mirada para ver el camino.
El ruido de un portón y los pasos que dio la hacen suponer que la encerraron en una casa. Ahí comenzaron los abusos.
Unas esposas impedían que moviera las manos. Los amarres en sus piernas no la dejaban caminar y la venda en los ojos la mantenía “ciega” todo el tiempo.
Tras dos semanas en ese domicilio, sus plagiarios la cambiaron de casa de seguridad. La llevaron a un departamento en Paseos de Taxqueña. Ahí amenazaron con matarla. Su papá no había reunido el dinero y ellos ya no querían tenerla.
El jueves pasado Liliana aprovechó que sus secuestradores se quedaron dormidos y entonces escapó. Aunque dio a los policías detalle de dónde la tuvieron, los agentes no lograron detener a sus captores. Para cuando llegaron a la casa de seguridad ya habían escapado.
A Liliana la encontraron desnutrida, sucia, descalza, con los ojos infectados y moretones en el cuerpo. Eran las marcas del secuestro.
