A continuación se presenta el discurso de Alejandro Martí en el Consejo Nacional de Seguridad Pública y el video completo del evento.
Sr. Presidente
Señores Consejeros
Amigos ciudadanos
A cuatro años de aprobada la Reforma Penal es evidente que México está cambiando positivamente.
Contamos con una Reforma que no tenemos que reinventar, que cuenta con cimientos sólidos para avanzar adecuadamente.
Entre muchos otros puntos se cuenta con una Metodología de planeación integral; se ha elaborado un Modelo de gestión para las instituciones del nuevo sistema de justicia penal; tenemos un Sistema informático de gestión integral; Modelos normativos; un Programa integral de capacitación para los operadores del sistema de justicia penal; una Guía de diseño arquitectónico para contar con las instalaciones adecuadas.
Asimismo, tenemos un detallado sistema para generar información y estar en condiciones para evaluar los procesos de implementación y el funcionamiento del sistema acusatorio. Sin embargo, en este caminar por todo el país, hemos detectado dos retos fundamentales:
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Tenemos que ser muy cuidadosos y evitar que en breve y ante el cambio de gobierno no sucumbamos a la tentación sexenal de querer cambiar lo que hizo el anterior y empezar de cero. La continuidad y el aprovechamiento de lo ya logrado es muy importante para proseguir y llegar a los 8 años con éxito. Esto dependerá de un trabajo en conjunto para transitar con eficacia hacia el nuevo gobierno.
- Hay un problema de origen. No hemos logrado se pongan todas las condiciones para la homologación jurídico-legislativa para la implementación de la Reforma. Ejemplo de ello es el Código Federal de Procedimientos Penales. Es forzoso que se cree un Código Único de Procedimientos Penales, que permita que las reglas sean las mismas en todos y cada uno de los estados. Confiamos en que este sea el tema número uno del próximo Ejecutivo Federal y de la nueva Legislatura. No es posible que el delito de secuestro se juzgue de manera diferente en cada estado; y como este delito, existen muchos otros de tipo penal, que se miden con varas diferentes en las entidades federativas.
Para nosotros es claro: Más vale hacer un alto en el camino pero hacer las cosas bien, a que por las prisas, hagamos las cosas mal.
De ahí la relevancia de fortalecer y dotar de mayores facultades al Órgano Federal que coordina la implementación de la Reforma Penal; la reforma más importante de la historia jurídica moderna de nuestro país no puede estar manca en su principal órgano ejecutor.
Nos da confianza que el candidato ganador de la pasada contienda electoral conoce perfectamente sobre este tema; porque hizo suya, de propia mano, la Agenda México 12.18, que contiene como primer eje la Reforma Penal.
Y, desde la sociedad, no nos hemos detenido solamente a observar y exigir a las autoridades para que cumplan el mandato constitucional; hemos recorrido el país, muestra de ello es la instalación de las Mesas de Seguridad y Justicia que México SOS ha articulado en diferentes estados de la República, ejemplos recientes son la Mesa de Seguridad y Justicia de Michoacán SOS y la Mesa de Seguridad y Justicia de Baja California Sur SOS.
Con estas experiencias exitosas hemos encontrado la fórmula y trabajamos en la formación de más Mesas de Seguridad y Justicia para conformar la Red Ciudadana SOS; red que vincula de manera directa, eficaz y efectiva a la ciudadanía y a las autoridades de todos los niveles y de todos los poderes, en una agenda común, de forma permanente.
Señores Gobernadores, Procuradores y Secretarios de Seguridad Pública, les exhortamos para que en sus estados, formen al menos, una mesa de seguridad y justicia.
Es importante hacer saber que la implementación del nuevo sistema de justicia es el cambio más profundo que ha tenido nuestro país en la propia concepción de la justicia, en su articulación fundamental con la seguridad, constatando que no puede haber seguridad sin justicia; en el reconocimiento implícito y explícito de la dignidad de las personas, no solo como individuos respecto a las garantías individuales, sino en lo más profundo de la naturaleza humana.
Como ciudadano orgulloso de ser mexicano, soy un convencido de que no podemos denunciar la injusticia sentados detrás de un cristal; soy un convencido de que para armar la maquinaria que nos lleve a un nuevo sistema de justicia se requieren, forzosamente, los dos engranes que le permitirán funcionar: los ciudadanos responsables activos y proactivos y la decidida voluntad de las autoridades.
