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"No se puede acabar con el 'narco', pero s� arrinconarlo"
2009-01-15 10:50:54
Entrevista: Joaqu�n Villalobos, Analista y consultor para la resoluci�n de conflictos
Como legendario jefe de la guerrilla salvadore�a, donde milit� durante 22 a�os, Joaqu�n Villalobos dej� una imagen de brillante estratega. Hoy, a sus 57 a�os, vive en Oxford, volcado en sus actividades acad�micas y como consultor para la resoluci�n de conflictos, al que ha recurrido la ONU o la Universidad de Harvard. Experto en temas de seguridad y geopol�tica en Latinoam�rica, desde hace tres a�os investiga el fen�meno del narcotr�fico en M�xico. Ha participado esta semana en Madrid en un foro sobre las relaciones entre Europa, Am�rica Latina y EE UU.
Pregunta. �Puede M�xico acabar con el narcotr�fico, o acabar� el narcotr�fico con M�xico?
Respuesta. El combate al narcotr�fico es muy complejo, porque no puedes partir de la idea de que vas a acabar con �l. Para ello habr�a que suprimir la demanda, iniciar un debate serio sobre la legalizaci�n, y nada de esto tiene bases sustantivas. Lo que puedes hacer es arrinconarlo y reducir significativamente el nivel de da�o. En ese escenario trabaja M�xico: si descubres ratones en tu casa, que se pasean c�nicamente frente a ti en la cocina, en la sala y en el ba�o, tienes que hacer un esfuerzo por echarlos.
P. �Cu�l es la relaci�n de fuerzas entre el Estado mexicano y el crimen organizado?
R. En M�xico, el poder del Estado era superior al de los delincuentes, y esto le permit�a actuar cuando cruzaban ciertos l�mites. La corrupci�n afectaba a poca gente y, sobre todo, en niveles bajos. El consumo no era significativo. Se ve�a como "un problema de los gringos". Las cosas cambian con el aumento constante de la demanda y la diversificaci�n de los productos, con la aparici�n de las drogas sint�ticas. El flujo financiero de los narcos aumenta tanto que les permite comprarse polic�as locales completas. Y se da la situaci�n inversa: el Estado se ve sometido y aterrorizado. Cuando se desatan las guerras entre los carteles, tiene que intervenir.
P. �Cu�l es la estrategia del Gobierno de M�xico?
R. [El presidente Felipe] Calder�n da un aut�ntico giro. Durante los a�os de Ronald Reagan, se intenta desarticular las cabezas de las redes criminales. Pero las cabezas se reproducen. Ahora la estrategia es otra: atacar la rentabilidad del negocio, mientras se retoma el control territorial. Por eso en una primera etapa los datos son contundentes: se han incautado 170 millones de d�lares en efectivo, casi 300 aviones, m�s de 6.000 veh�culos, centenares de lanchas, adem�s de miles de toneladas de droga. Esto empieza a distorsionar el negocio, y se agudiza la conflictividad entre los carteles, y aumenta la violencia. Ahora los capos han empezado a caer, porque hay una descomposici�n interna, se denuncian, se matan.
P. Precisamente ese incremento de la violencia (alrededor de 5.000 muertos en 2008) ha desatado la alarma social.
R. La violencia preocupa a la opini�n p�blica, pero hay que tener claro que hay dos M�xicos, y que esa violencia se circunscribe a seis Estados. Por otra parte, cuando decides combatir el narco, generas un proceso autodestructivo. El narco se rige por la violencia, el crimen y la muerte. A medida en que vas teniendo �xito, los vas conduciendo a niveles de degradaci�n m�s profundos y a un mayor nivel de violencia, lo que genera un problema pol�tico. La intensidad de ese proceso es una de las manifestaciones de que el Estado se ha hecho presente.
P. �Se volver� algo end�mico?
R. En absoluto. La violencia va a tener un ciclo descendente, a no ser que el Gobierno se eche para atr�s, y en ese caso se reproducir� con m�s virulencia. Es cierto que no faltan voces en la sociedad mexicana que piden "buscar otras v�as", como la negociaci�n. El problema es que no hay otra v�a. El narco deja al Estado sin poder coercitivo y le disputa espacios de poder. De ah� la decisi�n de Calder�n de actuar.
P. �Los narcos siguen siendo h�roes para un sector de la sociedad mexicana?
R. No. A pesar de que hay una cultura criminal (telenovelas o narcocorridos que ensalzan una imagen de triunfador del traficante), las cosas van cambiando. Ser narcotraficante no es ya tan glamuroso ni tan divertido. A medida en que el Estado va actuando, se les va acortando las perspectivas de un retiro c�modo: saben que acabar�n muertos o presos. Ya no son un modelo. Resulta que el negocio dej� este a�o 5.000 muertos, y son muertos que trabajaban en el b�snes.
P. M�xico ha reclamado a EE UU una mayor implicaci�n.
R. Las actuaciones de Colombia y M�xico contra el narcotr�fico han obligado a reaccionar a Estados Unidos, que ten�a una visi�n hip�crita del problema: "Nos envenenan a nuestros hijos. Los malos son ellos, los del Sur, los productores". Y el Sur dec�a: es problema de ellos, y no hacemos nada. A partir de un esfuerzo propio por recuperar su seguridad, M�xico y Colombia han forzado a EE UU a reconocer su culpa: que ellos est�n armando a los narcos, que ellos los financian, y que el principal problema es el consumo. Calder�n y Colombia han obligado a Washington a implicarse. Eso no hab�a ocurrido antes.
P. �Qu� aporta la Iniciativa M�rida?
R. La corresponsabilidad de EE UU es el principio pol�tico fundamental. Despu�s podemos hablar de tecnolog�a y de los millones. La clave es que tanto M�xico como Colombia han aplicado su propia estrategia a la lucha contra la droga. Al contrario de lo que dec�an los norteamericanos, el problema de Colombia no era la droga, sino un Estado d�bil. Los colombianos optaron por controlar su propio territorio e implantar el Estado donde no exist�a. Colombia ha tenido un encadenamiento positivo de varios Gobiernos, desde Gaviria, cuando se inicia la batalla contra Escobar y los carteles urbanos (como pasa ahora en M�xico), hasta �lvaro Uribe, cuya pol�tica de Seguridad Democr�tica tuvo efectos en apenas 18 meses, con el incremento de la seguridad y de la actividad econ�mica. En M�xico no hab�a Estado ausente, sino Estado cooptado. El grueso del poder coercitivo del Estado est� a nivel local, en los m�s de mil cuerpos policiales. El plazo para que se note la mejor�a ser� proporcional al tiempo que tome el desarrollo de fuerzas federales y la renovaci�n de la polic�a local.
P. �Qu� viene despu�s?
R. La �ltima fase es la construcci�n del Estado y de la ciudadan�a. Medell�n o Bogot� son ejemplos de ciudades recuperadas. Pero para que eso ocurriera, antes tuvo que crearse seguridad y confianza. M�xico est� en la etapa de guerra, en la fase de construcci�n de esa fuerza necesaria para recuperar el territorio y el control. En ambos casos, el Ej�rcito ha sido imprescindible.
Recuperado de El pa�s.com:
http://www.elpais.com/articulo/internacional/puede/acabar/narco/arrinconarlo/elpepuint/20090115elpepuint_6/Tes
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