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COLUMNA Miguel Carbonell
2009-06-08 10:08:30
Mart�: S� hay h�roes
Hoy se cumple un a�o de la tragedia que termin� con la vida de Fernando Mart� Haik y de Jorge Palma Lemus, su chofer. No se trata de los �nicos casos de personas secuestradas y asesinadas. Por el contrario, hemos de lamentar hechos con parecido desenlace bien conocidos por la opini�n p�blica, como los de Silvia Vargas Escalera y Antonio Equihua.
Sus asesinos, personas desalmadas y s�dicas, merecen todo el castigo que permiten las leyes. No debe haber resquicio alguno de parte de las autoridades para imponerles una sanci�n ejemplar, luego de haber desahogado el juicio justo que merecen.
En medio de la tragedia que desde entonces ha vivido la familia Mart�, llama mucho la atenci�n el enorme coraje y la valent�a personal del padre de Fernando, don Alejandro Mart�. Trat�ndose de un empresario exitoso, con una muy acomodada situaci�n financiera, cualquiera podr�a haber pensado que despu�s de lo sucedido con su hijo, Alejandro se ir�a de M�xico, se pondr�a a salvo con el resto de su familia, se dedicar�a a curar sus heridas y a disfrutar en la medida de lo posible del dinero que con gran esfuerzo y con notable talento hab�a ganado tras muchas d�cadas de esfuerzos continuos.
Por el contrario, Alejandro Mart� decidi� quedarse en M�xico y levantar la voz para expresar su indignaci�n, para compartir con todos nosotros su dolor, para encabezar un movimiento c�vico que les exija a las autoridades acabar con tantos atropellos. Tengo para m� que eso lo hace un h�roe de nuestros d�as.
Seguramente no hay dolor m�s hondo que la muerte de un hijo. Nada se le puede parecer. Para sus padres, la muerte de Fernando debe haber supuesto la entrada en un infierno. No quiero pensar en las muchas veces que Alejandro Mart�, su esposa y sus dem�s hijos habr�n llorado por la cruel desaparici�n de Fernando.
Y que en medio de todo eso Alejandro haya decidido seguir luchando es algo que demuestra su madera de hombre bueno, con may�sculas. Es el tipo de personas que necesitamos en M�xico, hoy m�s que nunca. Porque de lo que no cabe duda es de que Alejandro Mart� est� luchando ya no por su hijo, sino por los nuestros. Est� luchando por devolver la dignidad a millones de personas que d�a tras d�a ven c�mo los criminales se apoderan de las calles y amenazan nuestras vidas, nuestro patrimonio o a nuestras familias.
Su ejemplo crece cuando vemos que del lado de las autoridades se sit�an una serie de gobernantes que compiten por el premio a la ineficacia, que persiguen solamente salir un d�a m�s en el peri�dico, que se encuentran coludidos muchas veces con las bandas de la criminalidad organizada, que son los primeros en violar la ley para dizque cumplir con su funci�n.
Frente a la dignidad de Mart� no puede causar m�s que indignaci�n seguir viendo a esos fracasados e ineptos funcionarios que todav�a siguen sentados en las sillas de sus despachos, sin haber tenido la m�nima decencia de renunciar desde hace meses. Lo peor es que entre los candidatos a ocupar sus sillas no se observa un mayor nivel, sino quiz� todo lo contrario. Vaya, ni siquiera hay planes viables para mejorar la situaci�n, fuera de la idea de sacar al Ej�rcito a las calles y trabajar con su apoyo en todos los temas de seguridad p�blica.
No alcanzan las palabras para agradecer a Alejandro Mart� por su ejemplo, por su coraje, por su compromiso, por haberse atrevido a alzar la voz y por haberlo hecho con su conocido talento como organizador de esfuerzos colectivos. Ojal� hubiera millones de mexicanos como �l. Por lo pronto, ya tenemos una inspiraci�n diaria para seguir, en medio de tantas malas noticias, luchando por la justicia.
www.miguelcarbonell.com
Investigador del IIJ-UNAM
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