Dos respuestas a la inseguridad en México
En la entrada anterior, caracterizaba al Sistema de Justicia Penal como un sistema en donde no se denuncia, lo que se denuncia no se investiga, lo que se investiga no se procesa y lo que se procesa, cuando desemboca en prisión, termina saturando las prisiones. Todas las partes del sistema poseen graves problemas, sin embargo, ya existen algunos esfuerzos por detener esta crisis y corregir los graves defectos de nuestro Sistema de Justicia Penal.
El primero de estos esfuerzos se dio en noviembre del 2008 a través de la aprobación de una ambiciosa reforma que transformaba nuestro proceso penal mixto predominantemente inquisitorio en uno de corte predominantemente acusatorio. Los principios bajo los cuales se regiría este nuevo sistema serían: (1) Publicidad: que los juicios se realicen de manera pública para que cualquiera pueda ver una audiencia; (2) Oralidad: el proceso se lleva a cabo de forma oral y no escrita -lo cual abona a la publicidad y a la sencillez; (3) Principio de contradicción: las partes son iguales y pueden argumentar en las mismas circunstancias ante el juez; (4) El Ministerio Público se vuelve parte y no la única autoridad del sistema; (5) Principio de inmediación: el juez está presente en el otorgamientos de pruebas y las analiza inmediatamente; (6) Presunción de inocencia: los acusados se entienden como inocentes de principio por lo que el trabajo del MP es probar la culpabilidad, no la inocencia.
Sin embargo, aunque la reforma ya fue aprobada y todos los estados están obligados a modificar sus constituciones y a crear los procesos e instituciones que garanticen que estos principios se cumplan, la implementación es muy desigual a lo largo del país. EstoEsLaJusticia.org ha preparado un mapa con el avance en cada estado.
En el 2012, un nuevo esfuerzo liderado por la sociedad civil nació: la Agenda México 12.18 (se puede ver aquí) El documento fue entregado a los candidatos a la presidencia el 3 de abril de este año quienes se comprometieron a incluirla en sus políticas y a hacer suyos los objetivos de las numerosas organizaciones que prepararon las propuestas.
¿Qué dice está agenda? Los objetivos centrales son dos: acelerar la implementación de la reforma al Sistema de Justicia Penal antes mencionada e impulsar algunas políticas y metas no tratadas en la reforma pero necesarias para construir un sistema justo que garantice la seguridad de los ciudadanos. Las propuestas han sido resumidas en un duodecálogo
En la siguiente entrada, detallaré los principales puntos. Mientras tanto, aquí una infografía para compartir el duodecálogo.
