¿Queremos Continuar con los Operativos Conjuntos?

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2012  indica que 57.5 por ciento de la población mayor de 18 años considera que el tema que genera mayor preocupación en el país es la inseguridad y 76.6 por ciento se percibe como posible víctima de al menos un delito.

La Encuesta de Ciudadanía, Democracia y Narcoviolencia (CIDENA) 2011 arrojó que a ocho de cada diez  personas encuestadas les preocupa mucho la violencia relacionada con el narcotráfico en México. A nivel nacional, la mitad de los encuestados (51 por ciento) dijo haber escuchado disparos de manera ocasional durante el último año, una quinta parte (22 por ciento) los escuchó de manera frecuente, tres por ciento ha tenido que cubrirse de las balas y tres por ciento tuvo que abandonar su vivienda en los últimos cuatro años a causa de la violencia relacionada con el narcotráfico (en el Distrito Federal y el Estado de México esta cifra es del cinco por ciento).

En septiembre de 2012, 62 por ciento de las personas entrevistadas por GEA-ISA en su Quinta Encuesta Nacional consideró que había sido afectado directamente por el problema de inseguridad.

Tal es el miedo y la preocupación que siente la población de México por la inseguridad, que la mayor parte de las personas parecen preferir que el Ejército continúe en las calles. De hecho, según la encuesta de GEA-ISA levantada en septiembre de 2012, la gran mayoría de los entrevistados, 81 por ciento, está de acuerdo con que el Ejército mexicano participe directamente en los operativos para combatir al crimen organizado. Además, 61 por ciento de los encuestados considera que las medidas aplicadas por el gobierno de Calderón están logrando sus objetivos. Cabe destacar que este panorama es muy diferente al que se observaba apenas a mediados de año (en junio), cuando 53 por ciento de los entrevistados dijeron que el gobierno no estaba cumpliendo con su cometido.

Esta situación ha tenido efectos importantes en el bienestar. De acuerdo con las encuestas realizadas a los especialistas en economía del sector privado por el Banco de México, a principios del sexenio la inseguridad no era un factor que limitara de manera importante a la actividad económica. Sin embargo, a partir de 2010, la inseguridad empezó a ser uno de los factores determinantes en este rubro. 

Gráfica 1. Porcentaje de respuestas de los especialistas en economía del sector privado que señalan a la inseguridad como uno de los principales factores que limitan la actividad económica.

Fuente: Banxico, varios meses.

Estas son las percepciones. ¿Qué está pasando realmente? ¿Qué nos dicen las cifras? Desafortunadamente, dada la falta de información y la baja calidad de la que hay disponible, no podemos contar una historia completa a partir de los datos duros. No obstante, si los objetivos de los operativos conjuntos eran combatir el crimen organizado y promover la seguridad pública, lo que nos dicen las cifras de denuncias (captadas en los Ministerios Públicos locales) y de percepción de inseguridad (generadas a través de las encuestas), es que éstos no se han logrado. De hecho, no sólo no hemos logrado abatir la inseguridad, sino que ésta se ha agravado.

Hoy las denuncias de delitos son muy superiores a las observadas en periodos previos: de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las de secuestro se duplicaron al pasar de un promedio de 38 mensuales en el sexenio de Fox a un promedio de 86 mensuales en el de Calderón. En lo que se refiere a las extorsiones, el promedio subió de 185 en el periodo de Fox a 420 en el de Calderón. Los homicidios pasaron de un promedio de mil 36 con Fox a mil 417 con Calderón.

Si los datos de denuncias y la percepción de inseguridad están mostrándonos un panorama de deterioro de las condiciones de seguridad, ¿por qué preferiríamos mantener una estrategia que no ha logrado sus objetivos? La respuesta podría encontrarse en que la población no está plenamente consciente de lo que está ocurriendo y/o confía más en el Ejército que en la policía (ver Tabla 1). Antes de decidir mantener al Ejército en las calles, sería deseable que el nuevo titular del Ejecutivo Federal explorara alternativas menos violentas y más funcionales. Por ejemplo, fortalecer la confianza en los cuerpos civiles de seguridad y sus capacidades: las policías estatales, municipales y la Federal, de modo que se pudiera sacar al Ejército de las calles sin que la población se sienta desprotegida.

¿Por qué no se logró mejorar la confianza de la ciudadanía en la policía? En el sexenio que está por concluir se hicieron esfuerzos por mejorar y vincular a las policías. Desafortunadamente, estamos muy lejos de la meta. Aunque se hicieron muchas inversiones en infraestructura, equipamiento, capacitación, evaluación y reclutamiento, todavía no vemos buenos resultados. No solamente no se ha concluido con las tareas proyectadas al inicio de la gestión del Presidente Calderón, sino que se dejaron fuera otras muy importantes como la coordinación entre los cuerpos policiales de los tres órdenes de gobierno, así como el fortalecimiento de la prevención del delito y de la vinculación entre los cuerpos policiacos y la ciudadanía.

Dado lo anterior, entre las tareas del próximo titular del Ejecutivo Federal están la de continuar con los esfuerzos de mejoramiento institucional y la de afianzar los lazos entre la ciudadanía y las autoridades. Estos esfuerzos promoverán la confianza de la población en las instituciones civiles de seguridad, ingrediente esencial para reducir la inseguridad pública. 

Tabla 1. Confianza en las instituciones de seguridad en México, 2011

Por Leticia Ramírez de Alba, Coordinadora del Programa de Seguridad Pública de México Evalúa.